sábado, 24 de noviembre de 2012

Hasta los arboles sirven a la hora de amar




   Para dar mi amor no tengo barreras.
   Me gusta probar poses, juguetes cochinos y dejarme querer donde me baje la pasión.
   Para empezar, perdí la flor en el vagón de un tren.
   Otra vez incursione en un cerro, otra en el baño de un bar y una vez detrás de una puerta en la casa de un pololo de juventud.
   Pero el sitio más insólito donde alguna vez probé las artes amatorias fue en la copa de un árbol. Claramente era joven, flexible y liviana como primate.
   Estaba de vacaciones en el campo de un tío, con mis primos y amigos de estos.
   Entre el lote hubo un espinilludo que me desordeno las hormonas y con el que me arrancaba al río para retozar entre los juncos.
   Una vez estábamos de lo mejor jugueteando en la arenita hasta que llegaron todos mis primos chicos a jugar al río y nosotros, que estábamos medios piluchos, nos montamos en un sauce para pasar piolitas.
   Como estábamos más calientes que piedra de curanto, no nos aguantamos las ganas y entre ramas terminamos lo que habíamos empezado a la orilla.
   Lo malo fue que mis primos no se fueron nunca del río y tuvimos que esperar tres horas para bajar del sauce, por lo que la anécdota nunca se me olvidó.

Una cuestión de olor



  Siguiendo con las historias de citas a ciegas que les he relatado durante las últimas semanas, recuerdo una que tuve con un chiquillo bien simpático.
  El tipo no era feo, pero tampoco digamos que bruto que guapo. Sin embargo, era de conversa fácil y, lo más importante, escuchaba todo lo que yo decía.
  Nos llevamos bien a la primera y nos reíamos mucho en nuestros encuentros, pero igual hubo un pero: no me gusto su olor.
  No es que el tipo fuera hediondo. Se notaba que era de los que se baña todos los días y no se repite el calzoncillo… era más bien una cuestión de PH.
  No había caso, podía estar con él en el mismo lugar, pero no cerca, porque su olor me producía rechazo. Ni con 20 piscolas me lo hubiera agarrado. 
  Y para peor, cuando se ponía perfume hacia una mezcla fatal.
  Al rato descubrí que el problema era de mi olfato y no de él, porque se lo presente a una amiga y además de encontrarlo olorosito, lo encontró rico… y se lo comió con aroma y todo.
  Esta situación me provoco una gran duda y leí cuanto articulo pille por ahí sobre la química y el olor.
  Al final, concluí que el asunto entre el, su aroma y yo, era pura falta de atracción carnal y que no estábamos predestinados por la naturaleza a procrear.
  En cambio, con mi amiga, tuvieron tres niños rosados, felices y de rica fragancia.
  Por eso, si no te gusta el olor de alguien, mejor hazte a un lado, porque menos te va a gustar como te besa o como te hace la cochina.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Cuarentonas: ¿ La nueva competencia ?


Como odio a las cuarentonas.
Hace 20 años una mujer de 40 años vestía, caminaba, hablaba y tenia cuerpo y actitud de señora.
Hoy, tienen mejor gusto que las treinteañeras, y , algunas, se gastan una forrada de niñitas de 15.
Antes, una mujer de 40 era sinónimo de madre. Hoy, es igual a una minasa que llama la atención en cualquier mambo y que opaca a las veiteañeras con su actitud de mujer madura. las odio.
Una vez estuve enamorada de un chiquillo que era 5 años mayor que yo, babeaba por el y apenas lo veía se me soltaban los elásticos de los calzones.
Yo también le gustaba, o al menos eso me decía, pero en practica no me pescaba mucho.
Pero como yo soy de esas que no se da por vencida, fui perseverante y lo perseguí hasta que fue mio.
Estuvimos como 2 semanas juntos hasta que un día me pateo.
En un arranque de sinceridad me contó que estaba comiéndose a una mina mayor y que lo calentaba mas que yo.
¡¡¡¡ MALDITA ZORRA ¡¡¡¡¡¡, pensé. y me decidí a descubrir quien era la que me había robado a mi hombre.
Era una colega de su pega. Alta, delgada y con mas cintura que yo. Con dos cabros chicos y practicas diarias de yoga. Por supuesto Separada.
La maldita era mezcla perfecta entre la flexible y la experimentada. Hasta yo me hubiera cambiado por ella.
Lastima que la cuarentona se aburrió rápido de mi chiquillo y ligerito se busco a un galán de su edad.
Ella misma termino por vengar mi deshonra.

Mi primer Terremoto

 La primera vez que tome terremoto fue a los 19 años.
 Junto con un grupo de compañeros de trabajo fuimos a la "PIOJERA" a celebrar el fin de mes y de paso, tuve mi primera experiencia con su dulce sabor.
 Cuando llegue al local andaba mas funada que mecanico de "Atrapa los millones", me había mandado la mansaca y ni el sindicato de tonys me hacia reír, Pero después del primer vaso, se me subió el animo y las ganas de carretear.
Como el brebaje es baratito y se me había calentado hasta la muela del juicio, pedí una segunda ronda para mi y todos mis amigos.
Total, había penas que olvidar.
Con esta segunda patita me prendí y me puse la mas dicharachera del grupo. Baile, cante y conté chistes que, según yo, eran de lo mas graciosos.
Con el tercero empece a hablar en idiomas, a botar el copete y a ponerme coqueta con un amigo.
Al cuarto vaso de medio que me zampe ya no recuerdo mas. Tome la micro en piloto automático y cuando desperté, al día siguiente, no recordaba porque estaba en la casa de un amigo medio empelota y en su cama,  con el.
  Cuando recupere la conciencia (era un milagro que estuviera viva), le pregunte a mi amigo que había pasado la noche anterior y me respondió que nada porque me quede dormida mientras me desabrochaba la blusa.
  El premio por haber respetado mi borrachera, lo invite a un caldillo de congrio a la vega para pasar la caña.
 Ese día estuve invocando a guajardo toda la tarde y no me recupere en un 100% hasta los tres dias después.
Después de eso ya no paso los 2 terremotos al hilo.



domingo, 19 de agosto de 2012

Hombres: Con tres a la semana esta bien....

   Un denominador comun en mis parejas, es que tosos han sido mas calientes que plancha de campo.
   Yo me considero una mina bien ganosa y me gusta el cacheteo, pero hay tipos que son exagerados con la cochina.
   Tenia un pòlolo que por las nioches no me dejaba dormir de tantas pasion y en las mañanas me despertaba con sus corridas de manos. El mino era tan califa, que me faltaba el respeto hasta cuando yo dormia.
   Yo hacia todo lo posible por complacerlo, le daba la pasa todos los dias y lo dejaba hacerle lo que quisiera, pero nunca estaba conforme.
   A veces o ueia regalonear y le hacia cariño, pero ualquier caricia el la interpretaba como insinuacion y empezaba con sus cargoseos.
   Cuano me aburrio su actitud, le explique que las mujeres no preferimos cantidad, si no calidad, y que con tres veces a la semana que gritemos !!! VIVA CHILE !!! quedamos bien.
   Al final negociamo. Quedamos en 4 dias a la semana con posibilidad de repeticion y fuimos felices harto tiempo.

sábado, 14 de julio de 2012

! Porque todas hemos sido " solteras otra vez " !

      Después de ver "soltera otra vez", con mis amigas coincidimos en que todas alguna vez nos hemos comportado como la despechada Cristina Moreno.
Al menos una vez en la vida hemos sido patéticas y por olvidar a nuestro otrora príncipe azul, nos hemos acostado con un pastel que ni en pesadillas habrían tocado nuestras camas.
Una vez me fueron infiel, y aunque no los pille en el acto, si los pille por facebook. Ella tenia cara de buena pa´l web, pero el igual la prefirió.
A mi me toco sacar las cosas de su casa, pero antes de marcharme para siempre le suplique que no me dejara.
Con la cara hinchada por el llanto le asegure que nadie lo querría como yo, que no se volvería a encontrar una mina tan buena y que nadie se lo haría tan rico. Pero no me pesco.
Por eso, en venganza, antes de irme le raje la cama que yo misma le regale ( ninguna otra dormiría allí ) y arrase con todo lo que mis brazos pillaron a su alcance....que no fue poco.
Llore 20 días y 20 noches.
Tuve 30 citas en 6 meses y debo haber hecho el acto con 15. A muchos de ellos no los volví a ver, a otros no  los recuerdo. De algunos me arrepiento y otros que de verdad me gustaron, me patearon por jugosa. Pésimo.
Después me calme y volví a encontrar el amor, al que quise mucho mas que al infiel.
Después de todo la vida es sabia, y ahora agradezco que me sacara del camino a ese príncipe chueco, guaton y mano de guagua.

       

domingo, 8 de julio de 2012

" Eso de ser la otra": Mis historias de patas negras.

  Yo tengo una ley. No me meto con hombres comprometidos. Pero es algo que aprendí con el tiempo.
  De pendex, me meti con varios gallos que tenían pierna solo "para probar", y porque pensaba " si a ellos no les importan sus mujeres, porque me tendrían que importar a mi ".
  Eso si, jamas cometí pecado con hombres casados, porque podre ser mas caliente que fierro de anticucho, pero tengo mis valores y siempre me pareció feo eso de andar arruinando familias.
  Retomando el tema de los hombres comprometidos, una ves estuve con un huachon que tenia novia.
  El mino era rico y me gustaba ene, pero era tonto, porque prefirió a su pierna de siempre que a este bombomcito que soy yo.
  Después estuve con otro que vivía con su polola y se iban a casar, conoció lo que era bueno y quería dejarlo todo por mi. Yo no lo deje porque no me gustaba mucho y preferí darle el filo.
  Lo ultimo que supe es que se caso con la gorreada y tuvo un hijo.
  Otra ves anduve con un tipo que hizo todo lo posible por mantenerme feliz a mi y a su mujer, pero me aburrió que no siempre estuviera disponible y lo cambie por un amigo suyo.
  El también se busco a otra porque estaba acostumbrado a tener sucursal.
  También le levante el pololo a una mina que conocía de vista, pero el gallo me fue infiel a mi, porque no sabia respetar compromisos.
  Hasta que una ves un pololo al que yo amaba con todo mi corazón me puso los cuernos y me dolió. Ahi conocí la otra parte de la historia y deje de andar practicando el ejercicio de  patas negras.